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» La UNAM debe mantener su política transparente de rendición de cuentas

México D.F. julio de 2002

fotoLa Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) debe proseguir con su política transparente de rendición de cuentas, e incluso intensificarla a raíz de la entrada en vigor de la Ley Federal de Transparencia y de Acceso a la Información Pública Gubernamental, afirmó el contralor de esta casa de estudios, Raúl Robles Segura.

En su conferencia “El presupuesto universitario”, realizada en el marco de “El debate por la UNAM”, organizado por la Comisión Especial del Consejo Universitario para el Congreso Universitario (CECU), señaló que para cumplir debidamente con este ordenamiento se desarrollan las tareas pertinentes en diversas áreas de la institución.

Durante los últimos años, dijo, esta dependencia ha conseguido operar dentro de un punto de equilibrio presupuestal, gracias a una serie de esfuerzos para contener el crecimiento del gasto y, en ocasiones, mediante el sacrificio de algunos programas que debieran tener mayores alcances y coberturas.

Por ello se requiere de una política de Estado que dé certidumbre jurídica al financiamiento a las universidades, agregó el expositor en el Instituto de Ecología.

Explicó que el proceso para la integración, elaboración, control y ejercicio del presupuesto es una de las actividades administrativas que requiere mayor esfuerzo.

Frente a ello, constantemente se están incorporando avances, “lo que permite asegurar que actualmente hacemos uso de las mejores prácticas disponibles, a la altura de las que se manejan en entidades del sector empresarial”, expresó.

Robles Segura agregó que el presupuesto es una herramienta fundamental para ordenar y utilizar de manera racional los recursos financieros limitados de que dispone la UNAM.

Su importancia es tal, que una mala distribución de recursos, o la insuficiente asignación de los mismos, podría repercutir en el incumplimiento de las metas académicas, de investigación y de difusión de la cultura, subrayó.

Sin embargo, esta escasez de recursos no sólo afecta a la UNAM sino a toda la educación superior en México. “En el país sólo dos de cada diez estudiantes en condiciones de acceder a este nivel de estudios tiene la posibilidad de cubrir completamente su matrícula, mientras en los países desarrollados esta proporción es de nueve por cada diez alumnos”.

Es necesario comprender que al Estado le corresponde financiar la educación y por ello no es justo ni eficiente que año con año diversos funcionarios de la Universidad emprendan una labor ardua de cabildeo con las autoridades de la Secretaría de Hacienda y de Educación Pública, así como en el seno de la Cámara de Diputados “para conseguir el mínimo de recursos indispensables para poder operar”.

Esta situación de incertidumbre acerca del monto e integración de “nuestros recursos impide la planeación a mediano y largo plazo, al mismo tiempo dificulta que alcancemos plenamente nuestros objetivos”, finalizó.


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