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» Iniciaron las conferencias y mesas redondas “El debate por la UNAM”

México D.F. 22 de julio de 2002

fotoEn completa normalidad hoy arrancó “El debate por la UNAM”, organizado por la Comisión Especial del Consejo Universitario para el Congreso Universitario (CECU), en el que participaron investigadores, profesores, trabajadores y alumnos de la institución.

El profesor emérito de la Facultad de Filosofía y Letras, Leopoldo Zea, y el investigador del Centro de Estudios sobre la Universidad (CESU), Pablo Latapí, defendieron en su exposición a la universidad pública como institución integradora y consideraron necesaria su redefinición para lograr su fortalecimiento.

Al participar en la mesa redonda “El papel de la universidad pública en la sociedad contemporánea”, el filósofo Leopoldo Zea subrayó que la universidad pública siempre ha tenido una función integradora de la sociedad, de la cual forma parte. Aclaró que este nombre no corresponde a las instituciones de educación superior privadas, cuyo objetivo se lo asigna el dueño o sus patrocinadores.

En la universidad pública, dijo, el gobierno delega la facultad de posibilitar el futuro del país mediante la formación de cuadros, con los instrumentos que le permitan hacer realidad tal futuro. Agregó que cuando la Universidad sea capaz de entender cuál es su papel y lo difunda a la sociedad, ésta última podrá comprender que se trata de un bien suyo.

En el auditorio “Dr. Ramón de la Fuente” de la Facultad de Medicina,  el investigador del CESU, Pablo Latapí, manifestó la necesidad de redefinir a la universidad pública no desde fuera, sino que lo debe hacer ella misma, con la intervención de todos sus miembros.

fotoEn esta redefinición, precisó, se deben tomar en cuenta cinco características fundamentales de la universidad pública: que es un bien como propiedad colectiva; da acceso a todos sin restricciones y con la salvaguarda de su calidad académica; por los valores que encarna como la pluralidad, la independencia y la tolerancia; su vocación nacional, y su representación nacionalista.

Durante la mesa “La función social de la UNAM en el México de hoy”, en el Auditorio “Javier Barrios Sierra” de la Facultad de Ingeniería, Néstor de Buen, Agustín Rodríguez y Lilia Beatriz Ortega Villalobos, coincidieron en señalar que el papel de la Universidad Nacional es básico para el desarrollo y la competitividad de nuestro país en el ámbito internacional.

El especialista en derecho laboral, Néstor de Buen, reconoció que la función social de esta casa de estudios “forma parte de su propia naturaleza y la institución no podría ser entendida sin esa tarea”.

Por ello, dijo, la UNAM debe hacer más con menos, para que con los escasos recursos que tiene cumpla con la función de la educación superior. Al mismo tiempo, no sólo debe conformarse la Universidad con satisfacer esa educación superior, sino, además, debe provocar en los estudiantes el impulso para llegar a estudios superiores.

El secretario general del Sindicato de Trabajadores de la UNAM (STUNAM), Agustín Rodríguez, advirtió que tener un país competitivo en una economía globalizada sólo será posible si existe el convencimiento de que la universidad pública es un factor fundamental para el desarrollo social y económico del país.

Sin embargo, si sólo se le considera a ésta como un factor secundario y complementario, las dificultades que se estarán desarrollando en los centros de educación media superior y superior estarán a la vista. Por ello, es necesario llevar a cabo un Congreso Universitario de reforma, presentar planteamientos, entrar a la discusión y al debate no con acciones negativas sino propositivas.

fotoEn tanto, la académica de la Escuela Nacional de Estudios Profesionales (ENEP) Acatlán, Lilia Beatriz Ortega Villalobos, comentó que el reto que se le plantea a las universidades públicas en general y a la UNAM en particular es enorme, “mantener viva y activa la función social para la cual fue creada. Plantearse alternativas para lograrlo será un asunto indispensable dentro de la agenda del Congreso.

El ejercicio de la razón debe llevarnos a posiciones claras, a consensarlas y ponerlas en práctica, porque “uno de los mayores peligros es que no seamos capaces de defender nuestras diferencias y particularidades como proyecto educativo y cultural”, recalcó.

Durante la mesa redonda “Educación pública superior, universidad pública y globalización”, especialistas coincidieron en que ante el proceso de globalización de la educación superior que ya es un hecho y avanza de manera acelerada, la universidad pública se trabaja a contracorriente, por lo que es necesario encontrar caminos comunes y emprender acciones solidarias en su defensa.

La investigadora del Instituto de Física,  Ana María Cetto,  advirtió que en el campo de la enseñanza superior, la tendencia de los últimos años ha sido su comercialización, por lo que “la necesaria defensa de la universidad pública rebasa ahora los muros del campus y las calles de su ciudad y también esta acción se globaliza”.

Cetto advirtió que actualmente las políticas estatales de apoyo a las universidades, en especial en los países en desarrollo, están cada vez más sometidas a las presiones y decisiones de los organismos internacionales y, en el momento actual,  esto significa a las presiones del mercado.

Por su parte, el también físico Jorge Flores Valdés expuso que la prioridad de la Reforma Universitaria debe ser mejorar el posgrado, ya que existe un desequilibrio entre éste y la investigación.

En el Auditorio “Nabor Carrillo” de la Coordinación de la Investigación Científica, afirmo que la globalización ha existido desde hace siglos como una característica de la investigación científica.

En su oportunidad, Roberto Ehrman, de la Universidad Iberoamericana, expresó que el proceso de globalización de la educación superior está  hoy en curso y algunos de sus aspectos condicionan la identidad y las expectativas de la universidad pública mexicana.

Consideró que una buena política educativa es necesaria, pero no es suficiente para el crecimiento económico, debido a que los indicadores macroeconómicos influyen cada vez más que los niveles educativos de la población.


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